Mario es un tatuador de los que se cocinan a fuego lento, a sus 38 años solo lleva empuñando la pistola desde hace 6 años de los cuales 3 fueron de aprendiz / amateur y los otros tres ya algo más profesional. Lleva ligado al mundo del arte desde que tiene uso de razón, era el típico estudiante que garabateaba los libros con dibujos e ilustraciones de sus dibujos favoritos. Su primer contacto con el mundo del Tattoo fué a los 16 años, cuando creo un diseño en relación con el equipo de fútbol americano al que pertenecía. Eran otros tiempos y las agujas se soldaban a mano y la máquina de tatuar era de fabricación casera, con el motor de un coche teledirigído. Pasarón varios años más para su segundo contacto, este ya en el ejército, de ahí en adelante se declino por las artes digítales tocando varios programas e instruyéndose con una carrera en arte digital, años más tarde tubo su tercer y definitivo contacto con el Tattoo, tras encontrar un curso que enseñaban el manejo y funcionamiento de las máquinas de tatuar decidió poner en práctica sus años de experiencia dibujando e ilustrando y poco a poco fué cogiendo experiencia (y sequimos en ello) ya que esto nunca se termina de aprender. Estuvo en varios estudios de Madrid hasta dar con el que hasta ahora es su casa y le dio su primera oportunidad como tatuador profesional, aunque toca todos los estilos el se decanta más por el realismo, grey wash y black work.

"A pesar de haber tardado mucho tiempo en dedicarme a lo que más me gusta puedo sentirme afortunado por disfrutar de mis tres placeres: La cocina, el arte y mis dos maravillosos hijos Alma y Enrique."